De qué se trata De todas las disciplinas, ésta es la que presenta mayores potencialidades, dado que puede ser realizada por personas en un amplio rango de edades y condiciones físicas, porque el grupo de kayakistas puede gestionar su propia salida sin mayores dificultades, y porque es la que presenta mayor variedad de ámbitos donde se puede practicar. Para iniciarse en las travesías en kayak vale, por supuesto, lo mencionado para iniciarse en kayakismo. Sin embargo, conviene profundizar algunos puntos, ya que es esta actividad en la que suelen iniciarse los palistas que luego se dedican a las aguas blancas o a las competencias de velocidad.
Condiciones Es muy importante el hecho de saber nadar, y con eso no se habla de nadar muchos metros, porque no será necesario, ni de flotar tantos minutos, porque para eso está el chaleco salvavidas, sino de sentirse confiados y con soltura en el agua. -Solamente se requiere buena salud, más que una excelente condición física. Tampoco hay que contar con demasiada fuerza. Simplemente hay que planificar las etapas y el recorrido de la salida de acuerdo con la condición física del palista. Un niño de diez años puede navegar en un kayak vacío, e incluso realizar salidas cortas. -Tampoco requiere demasiada destreza, ya que las técnicas son sencillas y fáciles de aprender.
Mitos que desterrar antes de decir que no
-El kayak es muy inestable y se da vuelta con frecuencia Si bien es cierto que por su ancho el kayak no es una embarcación estable, la pala utilizada como apoyo hace que las posibilidades de darse vuelta sean remotas. Es más: en condiciones difíciles, como marejada o lluvia, el kayak es más seguro que cualquier pequeña embarcación abierta, porque el agua no puede ingresar y en caso de un vuelco existen técnicas para recuperar la posición sin abandonar el cockpit.
-Remar en kayak es agotador e incómodo Paleando a un ritmo razonable (cinco o seis kilómetros por hora), se consumen entre 200 y 300 calorías por hora, lo mismo que para realizar una caminata tranquila. Ocurre que uno se siente agotado tras un par de horas porque realiza un ejercicio al que no está acostumbrado (para evitar esto hay que ir incrementando progresivamente las distancias y entrenarse antes de una salida exigente), y porque hay una técnica defectuosa que implica un derroche importante de energía. La incomodidad que en casos graves termina con piernas dormidas, calambres, ampollas, etc, se debe a la creencia de que el kayak viene listo para usar. Aunque el equipo sea de la mejor calidad habrá que hacerle modificaciones para que se adapte a la contextura física y a la forma de remar de su propietario (no hay dos personas iguales ni que remen del mismo modo). Nunca se debe usar equipo para una travesía extensa sin antes haberlo probado y adaptado en salidas cortas.
-Durante las travesías se pasan grandes privaciones Es cierto que si vamos a acampar no pretendemos dormir sobre un colchón o comer cómodamente sentados a la mesa. Sin embargo, el kayak nos da la posibilidad de llegar a lugares inaccesibles y a la vez disfrutar de cierta comodidad. Durante una travesía es muy raro pasar hambre, ya que los kayaks cuentan con mucho espacio para cargar provisiones y en el peor de los casos el río o el mar son una fuente segura de alimentos. De hecho, nos damos algunos lujos como llevar una pequeña cava con hielo, provisión completa de agua potable, variedad de alimentos, ducha, cocina, colchón inflable, ventilador, mesa, sillas, carpa, linternas, almohadas, e incluso puedes llevarte una parrillera si lo deseas. Hay que tener bien previstos los puntos de aprovisionamiento porque no es fácil conseguirlos en los recorridos por zonas alejadas
El kayak para travesías Para iniciarse en las travesías e incluso realizar salidas no es necesario contar con un kayak de travesía. Muchos empiezan, e incluso han realizado travesías muy extensas y difíciles a bordo de kayaks comúnmente llamados "slaloms de río" de 4,2 metros de eslora (longitud) y kayaks de touring de 4,3 metros convenientemente adaptados. El kayak de travesía debe ser veloz para esforzarnos menos para alcanzar la meta, pero debe ser estable para evitar accidentes. Debe conservar la dirección ante vientos laterales, ya que mantener el rumbo a fuerza de paladas es agotador. Debe estar sólidamente construido, ya que indefectiblemente será sometido a trato rudo. Debe navegar correctamente cuando hay oleaje, acompañando a las olas sin "clavarse" excesivamente. Debe ser muy cómodo porque vamos a estar sentados varias horas dentro del cockpit y nos debe dar la posibilidad de guardar equipos y provisiones en compartimentos absolutamente estancos. En líneas generales, tales condiciones las reúnen kayaks de más de cinco metros de eslora, con la proa lanzada en forma de V, el casco algo redondeado pero de fondo plano y la popa que se angosta paulatinamente hasta terminar en punta o ángulo recto. Debe contar con un cockpit cómodo, un asiento con buen respaldo, musleras y apoyapiés, dos o más compartimentos con tapas herméticas accesibles y grandes para extraer con comodidad su contenido. Pasacabos, cabos y elásticos para sujetar elementos sobre cubierta y dentro del cockpit o para realizar rescates o remolcar a un compañero son accesorios imprescindibles. Hay varias fábricas de kayaks de travesía y también hay un importante mercado del usado de estas embarcaciones, dada su durabilidad.
El equipo para travesías en kayak En lo primero que hay que pensar es en una buena pala para travesía. La pala debe ser liviana, resistente y estar diseñada para avanzar a una velocidad razonable paleando tranquilamente, además de permitir la realización de distintas maniobras. Se pueden conseguir palas por valores diferentes precios,varian según la calidad y los materiales de construcción. Es muy probable que haya que realizarle pequeñas adaptaciones para adecuarlas al usuario o al uso si no son específicas para travesías (sobre todo las más económicas).
¿Qué técnicas son necesarias? Para realizar las primeras travesías solamente bastará con haber practicado convenientemente la palada y realizarla correctamente, y haber practicado una técnica de rescate. Es muy importante que dentro del grupo que realiza su primera travesía naveguen uno o más palistas con experiencia. Si bien con esto es suficiente para empezar, habrá que ir perfeccionando con el tiempo algunas técnicas, como subir y bajar especialmente en costas difíciles, la palada, practicar apoyos, desplazamientos laterales, etc. Es muy importante dominar técnicas de rescate ante un vuelco y practicarlas con frecuencia, especialmente el rol esquimal, y otras que nos permiten reingresar sin abandonar el cockpit. También es muy importante saber navegar utilizando cartas, usar los elementos de seguridad y remolcar a un compañero exhausto o accidentado. Las técnicas están descriptas en artículos de revistas y libros, pero nada supera la tarea de un instructor. Lamentablemente hay pocos instructores idóneos y muchos kayakistas conservamos defectos por haber aprendido ciertas técnicas por nuestra cuenta.
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