Nuestras manos son obras maestras de la biología y se basan en una ingeniería más compleja que la de cualquier otra máquina,para funcionar requieren y utilizan uno de los espacios más amplios de la corteza motora del cerebro. Solo la rotación del pulgar exige miles de mensajes.
Sin las manos no podríamos realizar muchas actividades que consideramos naturales, tales como comer una mandarina o simplemente abrir una puerta. Por esto deberíamos ser más concienzudos a la hora de cuidar nuestras manos, de protegerlas de la multitud de riesgos a los que están expuestas cada día.
Manos solo tenemos dos, por eso debemos cuidarlas y protegerlas de tantos riesgos a los que las exponemos ya que perder una o ambas manos es convertirse en una persona discapacitada.
LOS PELIGROS PARA LAS MANOS:
El primer paso en el programa de protección de las manos es reconocer los diferentes tipos de riesgos. En su mayor parte, se les puede agrupar en cuatro tipos: Químicos, Mecánicos, Térmicos y Eléctricos. La Protección de Las Manos también trata de proteger a los productos que manufacturamos de los gérmenes y contaminantes que las manos transmiten, importantes en la industria electrónica, farmacéutica y de procesamiento de alimentos.
PELIGROS QUÍMICOS: La piel expuesta a productos químicos puede sufrir irritaciones, quemaduras o úlceras. Los productos químicos pueden romper la defensa que nos proporciona la piel y penetrar en la sangre con resultados peligrosos y, a veces, hasta fatales. El problema está en que hay muchos productos químicos comunes considerados como "seguros". Algunos muestran claramente peligros bien definidos, otros no son tan obvios y exigen cuidado y una vigilancia extremos. Otro problema es que el contacto con ciertos productos químicos no siempre causa una lesión inmediata, sobre todo en el caso de riesgos ocultos, sino que ocasiona un daño irreversible es la exposición a los mismos acumulada a lo largo de meses e incluso años. (Como ejemplos de riesgos químicos tenemos: Contacto con fluidos para el labrado de metales, aceites puros, aceites de motor nuevos y usados, disolventes para pintura, desengrasantes, ácidos para baterías, adhesivos, cemento, resinas de epóxidos, alquitrán, aromatizantes sintéticos, agentes limpiadores, tintas, pesticidas, lejías, limpiadores de hornos, blanqueadores, tintes, jabones, agua contaminada).
PELIGROS MECÁNICOS: Los riesgos mecánicos se deben a que las manos y en espacial la piel está expuesta a cortes, aplastamiento o abrasiones y pinchazos. Las herramientas afiladas presentan un peligro evidente, pero también son los bordes, afilados como cuchillos o navajas, de materias primas tales como las láminas de metal o las hojas de poliuretano empleadas para empaquetar. Algunos riesgos producen lesiones microscópicas en la piel, esto significa que la piel absorberá sustancias sin que nos demos cuenta y que pueden producir daños a largo plazo. Las virutas del labrado de metales, las diminutas partículas de refrigerante de las máquinas, herramientas y los pinchazos que causan la manipulación de fibra de vidrio son ejemplos de vías potenciales de penetración en la piel.
PELIGROS TÉRMICOS: En otras industrias, las manos se ven expuestas a peligros térmicos, el calor abrasador generado por el vidrio o el acero fundidos, el vapor caliente de las turbinas de ignición, el agua hirviendo de las cocinas y los hornos de alta temperatura de los talleres cerámicos. El frío extremo es igualmente peligroso, especialmente para las manos que tienen que tocar continuamente alimentos congelados, poner y sacar productos de congeladores y cámaras frigoríficas, o trabajar con nitrógeno líquido.
Los veranos calurosos y el exceso de exposición al sol pueden ocasionar quemaduras y cáncer en la piel, mientras la exposición a los vientos fríos y las temperaturas heladas del invierno secan los aceites naturales que conservan la piel suave y producen una piel resaca y agrietada, predispuesta a las infecciones. Las temperaturas de congelación también pueden adormecer las manos, reducir su flexibilidad y capacidad de agarre.
PELIGROS ELÉCTRICOS: Tanto en el trabajo como en casa, las instalaciones eléctricas defectuosas o los cables desnudos pueden ser causas de accidentes. En ambas situaciones, las tareas eléctricas deberían estar a cargo siempre de profesionales.
Gracias a protocolos y regulaciones estrictas de seguridad, el riesgo de exposición a la electricidad de alta tensión en los lugares de trabajo está bien controlado, pero aún pueden producirse heridas graves. Siempre existe el riesgo de entrar en contacto y lesionarse con la electricidad utilizada para la iluminación, la calefacción y la alimentación de equipos o maquinarias en el trabajo. El contacto se puede producir al ejecutar tareas de mantenimiento de la maquinaria y, en la industria de la construcción, el riesgo es particularmente alto durante las obras de construcción y demolición.
Una vez evaluados los riesgos y las prestaciones que hay que exigir de los guantes, y una vez considerados todos los datos pertinentes sobre la salud y seguridad, al elegir el guante adecuado para cada trabajo hay que tener en cuenta otros factores tales como: Agarre, Destreza, Comodidad, Longitud y Color.
Si no lo sabe o no está seguro, póngase en buenas manos para saber como seleccionar el guante adecuado para cada trabajo, existen muchos tipos de fibras o materiales naturales, sintéticos o combinaciones de ambos, utilizados en diferentes presentaciones, colores, espesores y características necesarias para la fabricación adecuada de guantes para cada casi toda actividad o trabajo. NO DUDE EN PREGUNTAR PARA IDENTIFICAR EL GUANTE ADECUADO PARA CADA TRABAJO, ESTAMOS PARA SERVIRLE. |