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LACTANCIA MATERNA (PASO 1): AMAMANTA CON ÉXITO A TU BEBÉ
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Modificada el 04/04/2008

 

1)  ¿COMO EMPEZAR LA LACTANCIA?

2)  EVITAR LAS INTERFERENCIAS

3)  EL CALOSTRO Y LA LECHE

4)  VIGILA LA POSICIÓN Y LA SUCCIÓN

 

Seguramente hace mucho tiempo que oyes hablar de todas las ventajas de la lactancia materna, tanto para la salud de tu bebé como para la tuya. La leche materna le proporcionará la mejor nutrición y lo protegerá de muchas enfermedades. Amamantarlo te permitirá disfrutar de esta experiencia tan íntima, de la relación que se establece con el bebé de forma natural.

                Está comprobado que la leche de las madres es buena, que la inmensa mayoría de las mujeres pueden producir suficiente leche para sus bebes y que, detrás de los problemas de muchas madres, con frecuencia encontramos la falta de información, de apoyo, de experiencia y de conocimientos técnicos.

                Cuando el bebé mama del pecho estimula las terminaciones nerviosas que harán que su madre produzca mucha leche. Cuanto más estímulo, más leche: es así de fácil.

 

¿COMO EMPEZAR LA LACTANCIA?

                 Si estás embarazada es probable que hayas imaginado muchas veces cómo será tu bebé, qué aspecto tendrá, cómo te sentirás cuando lo tengas en brazos? y también cómo te sentirás cuando lo amamantes por primera vez. ¡Todo esto es siempre un misterio! Pero lo que sí es seguro es que el mejor momento para comenzar a dar el pecho es durante la primera hora después del parto.

                 ¿Por qué? Porque, cuando nacen, los bebés están alerta y muy despiertos, y su instinto de succión es muy poderoso. Si en ese momento te lo pones al pecho aprenderá a mamar correctamente. Dos horas después de haber nacido, la mayoría de los bebés entran en un estado letárgico que dura de seis a doce horas; pierden el interés por mamar, se sienten cansados y desean dormir. Durante este letargo, los bebes han de continuar mamando. Aquellos que ya han aprendido a hacerlo reproducen con facilidad la técnica para prenderse al pecho y normalmente son capaces de alimentarse sin problemas desde ese momento.

               

 

EVITAR LAS INTERFERENCIAS

                Los bebés necesitan tiempo y práctica para llegar a mamar con eficacia; cuantas más ocasiones tengan de mamar antes aprenderán. El uso de chupete y tetinas durante las primeras semanas puede confundir la succión de los bebés, ya que el movimiento de la lengua, las mejillas y la mandíbula es diferente. Si los ofrecimos a un bebé inexperto, puede acabar haciéndose un lío y rechazar el pecho.

                Cuando un bebé busca consuelo, el pecho de la madre le proporciona leche, amor y calor; su presencia y su voz le calman. Los chupones, en cambio, no tienen estas virtudes y pueden distraer a un bebé que está pidiendo alimento. Aún así, los chupones y tetinas pueden ser útiles en algunas ocasiones. Para evitar confundir la succión del bebé, es mejor esperar a que la lactancia está bien instaurada antes de ofrecérselos.

                Para las madres que pretenden amamantar a sus bebés los biberones presentan otros riesgos. El agua y la leche artificial llenan al bebé y hacen que pierda el interés por mamar. La mayoría de las madres que dan suplementos de manera regular al bebé durante las primeras semanas de vida ven cómo la lactancia dura poco. Suelen entrar en la dinámica de ofrecer cada vez más leche artificial y menos leche materna. Y es que cada biberón hace la lactancia más difícil y prepara el camino para otros biberones.

                ¿Cuáles son los motivos? La producción de leche de la madre se relaciona directamente con la succión del pecho. Cuanto más mama el bebé más estimula los centros nerviosos situados en el pezón y en la areola, y más leche produce la madre. Por eso, las madres de gemelos, al recibir el doble de estímulo, son capaces de producir el doble de leche.

                Todos los pechos sirven para amamantar, da igual el tamaño, aunque la madre tenga el pezón pequeño, plano o invertido, porque el bebé se agarra al pecho y no sólo al pezón. Tampoco hace falta preparar los pechos antes de la lactancia: una buena posición ayudará a que el bebé se agarre correctamente.

               

 

EL CALOSTRO Y LA LECHE

              Durante el embarazo, algunas madres ven que sale de sus pechos un líquido amarillento. Esto es completamente normal: es el calostro, la primera leche que el cuerpo prepara para el bebé. El calostro es el alimento perfecto para los recién nacidos. Es extraordinariamente digerible y tiene un alto contenido en proteínas, vitaminas y minerales. Además, contiene una altísima concentración de anticuerpos que lo protegen de enfermedades, ya que se encargan de destruir los gérmenes potencialmente nocivos. Ningún otro líquido (ni agua, ni leche de fórmula, ni suero glucosado) puede ser tan beneficioso para los bebés durante los primeros días, muy especialmente para los prematuros, que necesitan un escudo extra que refuerce sus defensas. El calostro tiene, además, un efecto laxante que ayuda al bebé a expulsar el meconio (primera excreción), lo que disminuye el riesgo de padecer ictericia. También favorece la maduración de su piel y de las mucosas con el fin de obstruir el paso a sustancias nocivas.

                 A medida que pasan los días, el calostro se va transformando en lo que se denomina leche de transición, donde la concentración de anticuerpos disminuye. Aún así, tu bebé continúa recibiendo defensas que se mantendrán mientras tome pecho, incluso cuando la lactancia dura algunos años, y lo harán más resistente inmunológicamente.

                 Alrededor de la tercera semana después del parto, la leche de transición se convierte en leche madura, un alimento completo y equilibrado que suministra al bebé todos los nutrientes necesarios, y en las proporciones exactas. Además es muy digestiva y no causa estreñimiento.

 

VIGILA LA POSICIÓN Y LA SUCCIÓN

      Hay muchas maneras de dar el pecho: sentada en el sofá, en una silla, tumbada en la cama? Aunque la forma más habitual de colocar al bebé es tumbado en horizontal delante de ti, también hay otras formas: la postura de ?balón de rugby?, con su cuerpo bajo tu brazo; ?a caballito?, sentado sobre tu pierna? Todas son buenas si se tienen en cuenta las siguientes observaciones: ***Ir cambiando las posturas favorece la estimulación del pecho y previene la posible obstrucción de algún conducto.***

                Para empezar, busca una postura en que estés cómoda y puedas sostener al bebé cerca del pecho sin esfuerzo. Acércate al bebé y gíralo de manera que todo su cuerpo, no solamente la cabeza, mire hacia tu cuerpo, en postura ?barriga con barriga?. Comprueba que la nariz quede delante del pezón.

                Si prefieres amamantar sentada, procura tener la espalda recta, los pies bien apoyados y las rodillas un poco más altas que el regazo. En la posición más habitual, la cabeza del bebé ha de quedar cerca de tu muñeca, y tu mano lo sostendrá por la espalda sin llegar a las nalgas.

                Estimúlale para que abra la boca tocándosela con el pezón. Cuando la tenga bien abierta, como si bostezase, es el momento ideal para que se agarre al pecho de manera que abarque un buen trozo. Si te hace sentir más cómoda puedes sostener el pecho para amamantar, colocando una mano en forma de ?C?, con el pulgar por encima del pezón y los cuatro dedos restantes por debajo. Hay que evitar hacer pinza, ya que con la presión se podría favorecer la obstrucción de algún conducto y la leche quedaría retenida.

                Después de abrir bien la boca, el bebé ha abarcado el pezón y buena parte de la areola. Su labio inferior queda doblado hacia fuera; la nariz y la barbilla están rozando el pecho.

               

       Si el bebé está bien colocado no has de notar ninguna molestia. Si sientes dolor es señal de que algo no va bien y hay que volver a empezar. Así evitarás que se formen grietas o que se irrite la piel del pezón. También te asegurarás de que el bebé mama correctamente y estimula de forma adecuada los centros nerviosos del pecho, y que se está produciendo toda la leche que necesita.

     

 

 

 

 

Palabras Clave: Lactancia | Materna | Alimentación | Leche | Bebe
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