Nadie expide un título, ni existe colegio alguno que faculte para el ejercicio de esta profesión.En una primera aproximación, profesional es aquel que vive del ejercicio de una profesión, esté o no capacitado, sea o no competente.
¿Es nuestro medio un ámbito proclive al intrusismo sistematizado? Sí y no. El becario de hoy, antes meritorio, puede ser el profesional del mañana... ¿cuestión de tiempo? Y, si es difícil determinar quién es y quién no es profesional, cómo definir al profesional, profesional.
No es por no ir, si hay que ir se va, y una vez allí, ya veremos. Lo importante parece ser la seguridad en sí mismo, tener contactos, que alguien te conozca y hable bien de ti. ¿Vales lo que vale tu último trabajo? No, esto no es USA. Grandes profesionales cosechan grandes fracasos y no paran de trabajar.
En medio de esta incertidumbre un hombre con visión, con talento, con fuerza motivadora y, lo mas importante ahora mismo, un vendedor. No sé, o tal vez sí. Pero tengo la sensación de que lo importante es ser un buen comercial. Este perfil profesional ha alcanzado direcciones generales de medios, consejerías generales de productoras y demás puestos de importancia en el negocio de la televisión. No es bueno ni malo, es preocupante. El productor ejecutivo centra su energía en vender un proyecto, no en desarrollar un proyecto. Quema equipos, quema ideas y quema dinero. No estoy generalizando, por favor, hay excepciones. Quizá yo no las conozca, o sí y demasiado bien, por eso me cuesta creérmelas. Cuando creces con alguien, le respetas y admiras menos, no le das importancia. Y es muy importante, es la clave de la industria de la televisión.
La televisión necesita ideas, buenas ideas, bien producidas. Pero, ¿quién es consciente de qué puede hacer bien?, ¿para qué está realmente capacitado y especializado? Si la moda es producir ficción local, todos a producirla. ¿Y si no tenemos la menor idea de cómo se hace? Pues aprendemos haciéndola. ¿Qué tal un curso en América o un caro taller en España con un gurú de prestigio? Suficiente. Una Biblia, un casting y a grabar. Se prueba, si fracasa se cancela, si funciona se renueva.
Tengo un sueño. Un día alguien, en algún lugar, buscará hasta encontrar una buena idea. Posible, factible. Formará un buen equipo de guionistas, contratará al director adecuado, hará un casting creíble y contará con un director de fotografía competente, un director de arte sensible, un técnico de sonido riguroso, un productor eficaz... Buscará financiación y hasta realizará un piloto. Tendremos un Productor Ejecutivo y será la estrella del medio.
Quizá sea pronto, quizá nuestra industria de producción para televisión no haya alcanzado la madurez. Estamos buscando el perfil adecuado. ¿Entre los guionistas?, ¿en el ámbito de los productores?, ¿algún famoso presentador, actor, cantante, imitador, ventrílocuo, animador, domador, marido, padre o amante de artista? ¿Economista, abogado, médico, ingeniero o con algún master americano generosamente pagado por papá?
Una primera constatación, la televisión no es cine de bajo presupuesto con el nefasto ?film mode?. Lo mismo que el cine no es televisión de alto presupuesto transferida a soporte fotoquímico. El productor ejecutivo no tiene que proceder necesariamente de uno u otro campo.
El productor ejecutivo existe y quizá él mismo no lo sepa y por eso desarrolle mal su misión. Requiere sensibilidad, criterio, conocimiento de todas y cada una de las tareas que intervienen en un proyecto. Debe ser capaz de crear un equipo, motivarlo y coordinarlo. No se trata de imponer, ni decir a nadie cómo lo que tiene que hacer. No es quien posee la verdad, sí precisa de una visión global y comercial del proyecto. Debe hablar el idioma del operador del canal de televisión y el de la producción. Combinar sin pudor potencial de audiencia y talento creativo. Hacer compatibles los intereses del operador de un canal y los del promotor del proyecto. No se puede imponer una producción a una televisión y ésta no puede pretender obtener una trabajo ?a medida? y de encargo. El margen de libertad del creador es necesario y las exigencias del operador deben ser escuchadas y atendidas.
Las buenas ideas están dispersas. Hay talento, hay creatividad. Hay buenos actores, buenos directores, buenos escritores. Se precisa un catalizador, un aglutinador y hábil combinador de ideas y recursos, tanto humanos como financieros. Quien asigne medios adecuados y eficaces al servicio de un buen proyecto.
Los profesionales serán adecuadamente utilizados, los canales tendrán una buena oferta que programar en sus parrillas.
Necesitamos buenos productores ejecutivos, exigimos buenos productores ejecutivos. Por sus obras los reconoceremos y evidenciaremos su buen trabajo. Podremos decir que hay profesionales en televisión si temor a equivocarnos.
(Este artículo no está basado ni inspirado en ningún personaje en concreto. Nadie debe sentirse aludido.)


