La displasia de cadera es un rasgo hereditario que envuelve múltiples pares de genes que produce una malformación de la articulación de la cadera. Esta malformación que se clasifica desde leve hasta grave, puede desarrollar diversos grados de artritis, y, por tanto, dolor y debilidad.
Actualmente no es posible predecir cuando, o inclusive si, un perro con displasia va a manifestar signos clínicos de debilidad a causa del dolor. Hay una multitud de factores ambientales como el consumo calórico, nivel de ejercitación y el clima que pueden afectar la severidad de la expresión de los signos clínicos y fenotípicos (cambios radiográficos). No hay razón o concordancia en los cambios en la evolución de la enfermedad en el ámbito radiográfico y las manifestaciones clínicas. Hay perros con artritis severa que corren, saltan y juegan como si nada les pasara, mientras que hay algunos que apenas con algo de artritis observable en sus radiografías que están severamente debilitados.
Es, además, una enfermedad que se evoluciona según pasa el tiempo. Todos los perros nacen aparentemente con caderas normales pero se pueden diagnosticar de manera preliminar en individuos a partir de los 4 meses de edad, y de manera definitiva a partir de los 24 meses.
Por ello, nadie puede asegurarle que un cachorro está libre de displasia si es menor de 4 meses, y a partir de esa edad, su afirmación se debe basar en una evaluación preliminar (con un 85% de certeza). Para promover mejores evaluaciones, éstas deben ser acreditadas por un organismo colegiado, como la Orthopedic Foundations for Animals. Si bien una evaluación realizada por un veterinario suficientemente acreditado, es un buen indicador, son muchos más confiables los realizados en estos organismos, dado que requerirían la evaluación de tres profesionales para dar una definitiva. Por último, aunque no por ello menos importante, pueden ser incluidos en la información que aparece en el certificado de registro (solo evaluaciones definitivas).
La Federación Canina Venezolana está desarrollando a través de una mesa o comité técnico una serie de aspectos, dentro de los que se destacan la prevención de la displasia de cadera. A partir de 2.007 deben estar disponibles los reglamentos que promoverán la salud, bienestar y la calidad cinológica nacional. |