Vivimos rodeados de aparatos electrónicos. Muchos de ellos son portátiles, lo que implica que seguramente obtienen su energía de una pila o batería. Las baterías recargables se han convertido en una opción bien interesante para el bolsillo y el ambiente.
Por décadas, las pilas desechables de carbón fueron la única opción, y recordaremos como en el pasado abandonamos equipos porque "eran una ruina" en cuanto a consumo de pilas.
Afortunadamente la electrónica ha avanzado, y con ella han aparecido equipos que consumen menos energía (le duran más las pilas), a la vez que han aparecido pilas de mayor capacidad (las alkalinas, las de litio, y las recargables, por ejemplo).
En cuanto a las celdas o baterías recargables, existen varios tipos, que por orden de capacidad serían:
- Las de NiCd. Con una mediana capacidad y posibilidad de soportar grandes corrientes son bien convenientes para aparatos de alto consumo, como aspiradoras, herramientas inalámbricas, etc. Lo malo es el efecto memoria, que si no se cuenta con un cargador inteligente, hace que a la larga la batería vaya perdiendo su capacidad de sostener carga bajo demanda (recordemos por ejemplo los celulares analógicos, que venían con este tipo de baterías). Las baterías de NiCd se consideran relativamente tóxicas, pero como se pueden recargar cientos de veces, se prefieren antes que las desechables
- Las de NiMH. Con una alta capacidad, y posibilidad de soportar corrientes comparables a las de las pilas desechables, perfectamente pueden sustituirlas en la mayoría de los casos, ahorrando dinero para el propietario, y toxicidad en los vertederos al final de su vida útil. No sufren del efecto memoria, lo que significa que su vida útil es mayor, sin embargo son muy sensibles en cuanto a la corriente de carga, de manera que un cargador inteligente diseñado específicamente para esta química ayuda a obtener el máximo rendimiento de ellas, traducido en centenares o hasta mil cargas. Esto las hace interesantes para equipos como reproductores MP3, etc.
- Las de Li-Ion. Ofrecen la mayor capacidad actual en baterías secas. Soportan cientos de cargas, y son capaces de cargarse y descargarse a altas corrientes, y a la vez, sostener su carga por largos períodos de almacenamiento, lo que la hacen interesantes para celulares, iPOD, etc. Son las más costosas del grupo, y son las más delicadas: si se abusa de la corriente de carga y descarga, sin la protección adecuada, pueden incendiarse o hasta estallar. Por ello los fabricantes evitan hacerlas de tamaños parecidos a las NiCD o a las NiMH. A la hora de finalmente desecharlas, son prácticamente inócuas para el medio ambiente
Existen otros modelos, tales como las de plomo y ácido, que si bien soportan una buena cantidad de energía y alta corriente, no son prácticas para artículos portátiles (pero sí para carros y camionetas).
En cuanto al aspecto económico, las baterías recargables implican una inversión sabia: costando entre 5 y 10 veces lo que una desechable, implica que con esa misma cantidad de recargas ya se recupera la inversión, y siendo que soportan por lo menos 100 recargas, significa que el propietario puede obtener hasta 10 veces el valor de su inversión si las emplea respetando sus parámetros de diseño (temperatura, corriente de carga/descarga, etc.). En este sentido, un cargador inteligente es como una póliza de seguros, que permite sacar el máximo rendimiento de una batería recargable: supuestamente hasta 1000 recargas (¿Cuánto costarían 1000 pilas desechables? ¿Y una recargable?)
En el gráfico anexo se aprecia el ahorro en un escenario típico:

Otro aspecto es la conveniencia: La Ley de Murphy dice que no tendremos a la mano una pila nueva cuando la necesitamos. Siendo precabido y teniendo algunas baterías cargadas a mano, se puede aprovechar mejor el tiempo y disfrutar de un poco más de confort. De hecho, las celdas NiMH tope de línea poseen una capacidad similar o superior a las desechables, lo que quiere decir que hasta duran más que una pila normal .
Otro avance reciente en la tecnología NiMH son las baterías de baja tasa de autodescarga, o también llamadas "híbridas", que si bien tienen un poco menos de capacidad que las convencionales, soportan las cargas por más tiempo en reposo, lo que implica que perfectamente pueden almacenarse como si se tratase de desechables. En la siguiente figura se hace una comparación de la carga en el tiempo cuando se guardan después de cargadas:

Como se ve, con una batería NiMH normal, al pasar un par de meses guardadas probablemente haya que volver a cargarla antes de usarla. Con este nuevo tipo de baterías eso sería innecesario, lo cual adicionalmente conyevaría a una mayor duración de la misma al no tener que ser recargada tan a menudo si se le usa poco.
Y por último, desde el punto de vista ecológico, las baterías recargables también son una opción interesante. Una pila de carbón contamina, y dura relativamente poco, lo que implica que cientos de ellas generan cierta contaminación. Una pila alkalina también contamina. Afortunadamente hace unos años prohibieron el agregarle mercurio, que era el peor contaminante que tenían. Las baterías recargables por su parte, si bien también contaminan, al sustituir a cientos o miles de pilas desechables, implica que se está ayudando un poco al planeta, al evitar que todos esos químicos terminen matando el terreno y encontrando un camino hacia las aguas subterraneas para esparcirse contaminando otros terrenos.
Esperando que esta guía haya sido de utilidad,
CHAVEZF. 2009 |