La competencia es grande pues son muchos los desempleados, y millones las personas que egresan de las universidades e intentan ingresar al mercado laboral. Además, los avances tecnológicos han permitido que cada vez menos personas realicen el trabajo que antes correspondía a un mayor número de empleados.
La alta competitividad entre las organizaciones laborales ha impulsado una mayor exigencia en los potenciales candidatos entre los cuales eligen sus nuevos empleados, lo que ha llevado a los interesados a cuidar múltiples detalles, a fin de resultar favorecidos al final de una entrevista de selección laboral.
Los estudios y observaciones, nos indican que los factores que suelen ser considerados por las empresas a la hora de buscar personal, son principalmente:
La formación académica (estudios)
Las habilidades específicas (áreas de máxima capacidad demostrable)
La trayectoria (experiencia laboral)
El sistema personal de valores (lealtad, solidaridad, integridad, ideales, intereses)
La actitud ante la vida (disposición emocional, autoestima)
Los resultados o logros obtenidos (aportes tangibles realizados a empresas anteriores).
También conviene ver el asunto desde la óptica del posible empleado. En este caso, existen aspectos importantes a considerar:
Certeza de querer encontrar empleo, para evitar mostrar desinterés o envío de dobles mensajes durante la conversación con el posible empleador.
La imagen, que incluye: apariencia, modales e higiene. En este aspecto se cuentan evitar fumar, masticar chicle o hacer chistes. Prevenir es mejor que lamentar.
El buscador debe, además, mostrar confianza, lo cual sólo pude hacerse si conoce sus fortalezas y debilidades, y logra hacer destacar las primeras y minimizar las segundas.
La actitud es fundamental: el interesado debe mostrar una combinación de serenidad y entusiasmo, y evitar verse tenso, triste, asustado, disgustado o compulsivo. Para eso, ayúdese con respiración profunda y pensamientos optimistas.
Pieza angular para alguien que busca empleo, es la comunicación. De manera que debemos evitar hablar demasiado. No es buena idea afanarse en parecer simpático, si no es esa nuestra condición natural. Todo lo que parezca fingido se convierte en autosabotaje.
Prepárese y piense antes de la entrevista, en las posibles preguntas que le harán y de respuestas claras y sencillas, de duración moderada, ni muy breves, ni muy extensas. No hable de lo que no se le pregunta ni denigre de usted, de sus jefes anteriores o de los trabajos que desempeñó en el pasado.
Si le preguntan de por qué ya no está en la empresa anterior, diga calmadamente que desea buscar nuevos horizontes y participar en otros proyectos más motivantes.
Finalmente, use sus recursos psíquicos y espirituales: cada noche, a partir del momento en el que decida buscar empleo, relájese durante unos minutos e imagine que está en una entrevista con un posible empleador. Véase allí sereno y entusiasta, saliendo triunfante de esa reunión. Esto activará su mejor disposición y creará un ola energética favorable. Si su visión es más espiritual, entonces no lo dude, rece, pues los milagros y los favores celestiales también operan en el campo laboral. Créame, lo he visto suceder docenas de veces. Así que ¡adelante! Manos a la obra.